19 diciembre 2018
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Emilio Rodríguez Canas: “Reducir el impacto medioambiental mejora la calidad del vino”
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05 Oct 2018 | 08:09h
Emilio Rodríguez Canas: “Reducir el impacto medioambiental mejora la calidad del vino”
Hoy en Industria Gallega hablamos con Emilio Rodríguez Canas, Director Enológico de Bodegas Terras Gauda, conocidas por sus vinos blancos de denominación de origen Rías Baixas. La viticultura de precisión y  la responsabilidad medioambiental son dos realidades muy presentes en este grupo vinícola gallego, lo que les ha llevado a desarrollar el denominado proyecto europeo FOODIE, con el que han conseguido reducir hasta un 20% el impacto ambiental en el viñedo.

¿Qué es la viticultura de precisión y como ayuda al sector?

Lo que hace la viticultura de precisión es aplicar de forma más precisa lo que necesita cada parcela. Por ejemplo, normalmente se recurre al uso de abonos de una forma más genérica. Observamos una carencia en el viñedo que puede suponer una merma en la producción o en la calidad y, normalmente, ese abono determinado se aplica a toda una zona. Nuestra plataforma lo que hace es centrarlo en una zona concreta, ya sea una parcela o una parte de una parcela, y nos hace una recomendación de abonado. Es decir, identifica si, por ejemplo, en un punto concreto se está dando una mala floración, lo cual supondría una merma en la cantidad y calidad del fruto. A partir de ahí, lo que hacemos es aplicar el abono exclusivamente en esa zona, lo que deriva en una buena floración, un buen cuajado del fruto y, por lo tanto, mayor calidad de la uva y, por supuesto, del vino. 

Por lo tanto, se consigue desperdiciar menos producto y usar menos abono…

Efectivamente. No es tanto incrementar la producción sino reducir las pérdidas de producción que pueden venir derivadas de problemas en la viña. Y esto, claro, también supone una reducción en costes de producción.

Al reducir el empleo de abono, conseguís también reducir el impacto medioambiental, concretamente las emisiones de CO2 a la atmósfera…

Sí. El hecho de reducir el número de tratamientos no solo supone una menor contaminación en la viña y en el suelo, sino que también supone menos uso de los tractores y maquinarias y, por supuesto, menos emisiones de CO2 a la atmósfera. Ambas cosas van enlazada, la reducción de tratamientos y de abonados con la reducción de CO2 a la atmósfera que, para nosotros, es muy importante.

Precisamente en el marco de esta responsabilidad con el medioambiente habéis desarrollado el proyecto europeo FOODIE con el que habéis conseguido reducir hasta un 20% el impacto ambiental…

 Sí. Inicialmente partimos de un proyecto europeo de viticultura de precisión y, en base a dicho proyecto, desarrollamos un software en colaboración con Seresco, precisamente para aplicar esa viticultura de precisión. A partir de ahí obtenemos recomendaciones que son las que nos han llevado a reducir al menos un 20% en lo que se refiere a tratamientos fitosanitarios en la viña y alrededor de un 15% en abonos, lo que se traduce en un menor impacto medioambiental.

¿Cómo funciona ese software?

En primer lugar registra los datos que aportan sensores de campo, satélites y la propia actividad en la viña, relacionados con el vigor, las características del suelo, etc. Una vez recaba los datos lo que hace es hacer esas recomendaciones de forma inmediata, lo que permite que tengamos una gran inmediatez en la toma de decisiones para actuar en el viñedo. Todo, a su vez, termina con esa reducción del impacto medioambiental. Digamos que toca 4 palos: una mejora en el impacto medioambiental, una mejora en el rendimiento de las parcelas, una mayor inmediatez en la toma de decisiones y, por último, una mejor gestión de los recursos.

En un sector como es el del vino la responsabilidad medioambiental es decisiva ya que vuestro desarrollo depende de ella en gran medida.

Sin duda. Además, especialmente en el caso de Galicia, porque en una zona donde el desarrollo de determinadas enfermedades es mayor que en otras. Por eso este software que hemos desarrollado no solo es beneficioso para Terras Gauda, sino que también puede trasladarse a otras empresas vitivinícolas, a otras bodegas. Por supuesto, eso sí, con los necesarios cambios y adaptaciones a las características propias de cada parcela, de cada viñedo y de cada bodega. Es un paso más para tratar de que el consumidor reconozca ese trabajo, en el caso de Terras Gauda, con mucha más razón. Probablemente, no lo va a apreciar en el vino, pero es importante que sepa que estamos reduciendo ese impacto medioambiental y que eso, al fin y al cabo, es un beneficio para la calidad del vino. En algunas ocasiones es difícil de apreciar, pero es algo que está ahí y que tenemos que mostrarle a la gente.



Con este afán de mejorar la peculiaridad de vuestros vinos también habéis desarrollado otro proyecto “secreto” en colaboración con la Misión Biológica de Galicia, con el CSIC.

Sí, es un proyecto que finalizó en 2017 y, la verdad, después de un gran esfuerzo y una estrecha colaboración con la Misión Biológica, hemos conseguido desarrollar un vino enriquecido en determinados elementos que son beneficiosos para la salud, concretamente los flevanoides. No es que vayamos a hacer que un vino se venda en farmacias, pero si hemos conseguido dar un paso muy importante en este sentido. Hasta ahora no se había hecho nada parecido en vinos blancos y menos en Galicia. La verdad es que presentar este llamado “secreto industrial” ha sido todo un hito… Pero tampoco puedo contar mucho más porque, como su propio nombre indica, es un secreto y no puedo dar detalles.

Hablamos de vuestra apuesta por el medioambiente en 2018, pero no es el único logro que habéis alcanzado este año. También habéis hecho una incursión en Rioja con la adquisición de una bodega en Alfaro. ¿Qué expectativas hay al respecto?

Rioja es la denominación de origen más reconocida fuera de España con bastante diferencia respecto a las otras que existen en nuestro país, al menos en lo que a tintos se refiere. Estamos en El Bierzo, en el Duero y, por supuesto, en El Rosal. Esto era lo que nos faltaba para asentarnos. Además, lo que nos va a permitir es posicionarlos con más fuerza todavía, no solo en el mercado nacional, sino también en el mercado internacional. Es la parte fundamental que nos faltaba para desarrollarnos, crecer, y posicionar nuestra imagen. Rioja nos va a permitir llegar a mercados donde todavía no estamos y, después, incorporar los vinos que hacemos en Galicia, El Bierzo y el Duero.

La cultura de vino en España, y por supuesto en Galicia, está muy extendida. ¿Qué marca la diferencia en Terras Gauda?

Fundamentalmente, hay una cuestión que nos ha hecho diferentes desde el principio, desde que empezamos a elaborar vinos en el  90.  Nosotros apostamos muy fuerte por otras variedades que no eran el albariño, que era la que en ese momento comenzaba a despuntar. Concretamente, nos centramos también en la variedad caiño blanco, que es de una calidad excepcional, incluso superior a la del albariño, desde mi punto de vista. Es una variedad que se cultiva exclusivamente en El Rosal y que hace unos 30 años se estaba perdiendo. Nosotros quisimos recuperarla. De hecho, ahora mismo, el 90% del caiño blanco lo elabora Terras Gauda. Lo que nos diferencia es el porcentaje de esa variedad de uva que llevan nuestros vinos y que hace que sean distintos, singulares. Es algo que la gente identifica. No hay otro vino en la denominación de origen Rías Baixas que tenga estas características.

Últimamente el turismo enológico se ha puesto muy de moda. ¿Qué iniciativas lleváis al respecto?

Sobre todo en los últimos cuatro años hemos apostado firmemente por este tipo de turismo porque, entre otras cosas, nos permite dar a conocer la bodega, el viñedo, nuestro trabajo y nuestros productos. Así conseguimos que éstos lleguen a más lugares. Tenemos varias a puestas en lo que a enoturismo se refiere. Ofrecemos paquetes diferenciados para parejas, familias, recorridos en bicicleta por el viñedo, etc. Sabemos que no todos los visitantes son iguales, aunque casi todos los paquetes finalizan con una degustación, con una cata. Estamos potenciando el enoturismo de forma muy importante porque creemos que es el presente y va a ser el futuro. De hecho, así lo demuestran otras zonas vitícolas muy reconocidas en el mundo que han hecho una gran apuesta por este tipo de turismo. Nos llevan cierta ventaja, pero desde Terras Gauda estamos trabajando para alcanzarlos.