20 julio 2019
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Jorge Vázquez: "Ourense tiene una buena escuela de ingenieros de la que nutrirnos de talento y con el que generar mucho valor"
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01 Mar 2019 | 08:00h
Jorge Vázquez: "Ourense tiene una buena escuela de ingenieros de la que nutrirnos de talento y con el que generar mucho valor"
Hoy en Industria Gallega hablamos de marketing, ecommerce y comunicación digital con Jorge Vázquez, CEO de Redegal, empresa que en solo tres años ha duplicado su facturación anual y el volumen de su plantilla, que se reparte entre su sede de Ourense y sus oficinas de A Coruña, Madrid, Bogotá y Ciudad de México.
 
En 2004 fundaste Redegal siendo muy joven, sin apenas experiencia. ¿Cómo fueron esos inicios?
 
Había estudiado en la escuela de Informática de la Universidad de Vigo y trabajaba como autónomo para varias compañías de Madrid y Barcelona. En seguida me entró curiosidad por el mundo empresarial, sin querer moverme de Ourense mientras muchos de mis compañeros se iban a trabajar a Dublín y otros polos tecnológicos; siempre he intentado hacer cualquier cosa de casa.
Así que maduré la idea y encontré dos socios que apostaron por mí. Fueron una gran ayuda, no tanto por el aporte económico, sino por la experiencia que me aportaron; yo tenía 23 años recién cumplidos.
 
Hace 15 años no existían las redes sociales, ni los smartphones y, mucho menos, las tiendas digitales. ¿Qué te llevó a apostar por el negocio digital?
 
En esa época empezaba Gmail, pero solo con invitaciones. Como red social existía MySpace, pero casi ni se utilizaba. Así que, en sus principios, Redegal estaba orientada al tema de programación; era un mercado incipiente y había que trabajar mucho el tema de la tecnología. 15 años de historia en la tecnología son como tres siglos de historia común.
Poco después, salió al mercado el primer iPhone, así que decidimos traer uno a España para conocerlo, y enseguida nos llegaron los primeros pedidos de clientes relacionados con esta tecnología. Ahí nos formamos y creamos un equipo especializado en Big Data para abrir una nueva vía de negocio.
 
 
Hasta el punto de terminar especializando a Redegal en el ecommerce, sobre todo de marcas de moda.
 
Sí, en 2010 empecé a ver que se empezaban a hacer grandes cosas con el ecommerce y apostamos por ello. Además, ayudaba el entorno; Galicia es uno de los dos grandes polos textiles de España y prácticamente de Europa, junto con Cataluña. Entonces no existía Amazon, y El Corte Inglés estaba muy verde en el tema, así que decidimos ir por ahí y especializarnos en el ecommerce de marcas de ropa. La cosmética, banca y seguros llegó más tarde.
 
Y el ecommerce no puede no ir de la mano del marketing digital.
 
Fue un cliente el que, entre 2011 y 2012, nos animó a cubrir este espacio, así que decidimos contratar a una persona encargada del área de marketing digital. Fue un acierto, porque nos permitió y permite crecer mientras a un cliente podemos ofrecerle casi todos los servicios; un servicio 360.
 
Y pese a que tenéis sede en A Coruña y Madrid, la sede está en Ourense. ¿Por qué Ourense? ¿Qué tiene Galicia que no tiene Madrid u otra gran ciudad?
 
Siempre he querido quedarme en Ourense, y hoy por hoy, puedes trabajar desde cualquier lugar siempre que tengas un enchufe, un ordenador o una tablet, y conexión a Internet; he llegado a cerrar contratos desde el aeropuerto a punto de subirme al avión.
Además, Ourense tiene una buena escuela de ingenieros de la que nutrirnos de talento y con el que generar mucho valor, y Galicia es una región con una buena calidad de vida y costes más baratos que atrae a mucha gente, como de Barcelona. Ya no existe el estigma de que estar en Madrid es ser mejor profesional. De hecho, teníamos una oficina en Barcelona que cerramos porque podíamos hacer esas labores desde otras oficinas.
 
Pero también habéis cruzado el charco y Redegal además está presente en Colombia y México. ¿Cómo se dio el dar el paso de internacionalización? ¿Cómo fue el proceso?
 
En Galicia existen diferentes acciones para la internacionalización y gracias a ellas fuimos a Brasil en 2010. Arañamos un contrato, pero entonces no teníamos la capacidad económica para los viajes recurrentes que nos demandaba el cliente y nos vimos con el agua al cuello. El siguiente paso lo dimos en 2012 en México, un país que comparte idioma con España, con mucha población y sin los problemas fiscales que nos encontramos con Brasil. Vimos mucha facilidad para crecer. También nos atraía mucho por su cercanía a Estados Unidos, y ayudó el hecho de tener familia allí, así que conocía la cultura mexicana, que también es similar a la española; esto es clave, porque si no te adaptas a sus formas y hábitos, es muy difícil no solo vender, sino hacer un vínculo con ellos.
 
¿Y todo manejado desde Ourense?
 
Sí, pero con viajes constantes. El año pasado, y sin exagerar, estuve 200 días fuera de casa.
 
Comenzasteis la internacionalización en medio de una fuerte crisis económica.
 
Pero, en nuestro caso, la crisis nos benefició en el sentido de que las empresas intentaban agudizar el ingenio para sobrevivir y muchas apostaron por el comercio digital. Aparte de esto, forjamos un valor que muchas agencias no dan, y es de un trato personalizado a cada cliente, intentando satisfacer todas sus necesidades. Hacemos también mucho hincapié en la atención al cliente para que sea impecable.
El paso de ir fuera no fue por no tener trabajo en España, sino porque vimos que estábamos preparado y que el mercado estaba aún sin explotar.
 
El marketing es una profesión que parece que está de moda. Incluso algunas facultades están actualizando la carrera de Publicidad y ahora hasta la llaman grado de Marketing. ¿Es una moda? ¿O una profesión que evoluciona?
 
Si hablas con directores de marketing, todos te dirán que el marketing siempre ha estado ahí. De pequeño, iba a comprar zapatos con mi madre y la dependienta le decía que, si alguien iba a comprar recomendada por ella, en la compra siguiente le haría un descuento. Eso era marketing.
Hoy se da un momento en el que la tecnología está al alcance de todos, la gente consume más servicios y tiene mayor acceso a información sobre los mismos. Hoy puedes ser una tienda pequeña y vender a todo el mundo como hacen los gigantes. El marketing y el negocio digital avanza tan rápido como lo hace la tecnología y por eso es muy importante centrarse en lo que viene.
 
Pero el marketing no solo está dirigido a empresas que venden productos, sino también servicios.
 
El marketing es para todos, vendas un producto, un servicio o seas mayorista. Gracias a Internet, el cliente tiene mucha información y, antes de decantarse por ti o por otro, hace una pequeña investigación y puede no llegar a comprarte porque no te ajustas a sus principios morales, o porque no das la información suficiente. Incluso, hay empresas que no cuentan ni con una página web y eso resta credibilidad.
 
Los perfiles tecnológicos siempre son los más difíciles de encontrar. ¿Es así? ¿Es difícil encontrarlo en ciudades pequeñas como Ourense?
 
Es un tema polémico y hay distintas versiones. Yo veo que hay una gran demanda de estos perfiles, tanto por empresas tecnológicas por otras que no lo son, pero también los necesitan porque vivimos en un mundo digital. La demanda de estos perfiles es mucho más alta que la oferta de talento. Por eso es importante hacer que tu oferta resulte atractiva. Antes, el estigma pasaba por el sueldo, ahora lo que más atrae es el proyecto.
 
¿Y empresas e instituciones pueden hacer algo al respecto?
 
Las universidades ya están haciendo acciones. Por ejemplo, la escuela de Ourense lanzó talleres para niños para que vayan conociendo temas como la robótica y así despertar su interés. En nuestro caso, hemos dado charlas en institutos. Pero se queda en charlas, mientras institutos de Estados Unidos tienen clases de programación, que dicen que es el lenguaje más hablado.
La solución está en abordar el problema de base, de crear cultura desde todos los medios. Y todos tenemos que apostar por esto, con una solución global.
 
Hace pocas semanas recibisteis el premio a la Pyme del año de Ourense, el premio TIC-Galicia a la internacionalización y el Ardán de Gacela por cuatro reconocimientos. La facturación de 2018 fue de 6 millones, el triple que hace tres años, cuando contabais con una plantilla de 48 personas que hoy se ha casi duplicado; sois 95 profesionales los que conformáis Redegal. ¿Es complicado seguir creciendo cuando el mercado está en continuo avance?
 
Es muy difícil, hay que apostar y arriesgar y muchas veces te equivocas. Por eso hay que estar formándose continuamente para poder subirte al carro. He visto como han desaparecido muchas empresas porque no han apostado por algo lo suficientemente pronto. Tampoco hay que tener complejos; por mucho que seas Goliat, si hay un David que lo hace más rápido y mejor que tú, te va a desbancar. Es muy importante estar bien informado para saber por dónde van las tendencias.
 
¿Cómo está Galicia posicionada en el sector digital respecto al resto de España?

Creo que está avanzando a pasos agigantados. Históricamente es una tierra de gente que ha emigrado, pero ahora, gracias a la existencia de grandes compañías, estamos siendo una tierra de gente que ha exportado. Yo no la veo más desbancada que Madrid o Barcelona, y esto es gracias a que el gallego es una persona rápida, humilde y muy trabajadora.
 
¿Y España respecto al resto del mundo, sobre todo Europa?
 
Si me haces la comparación con Reino Unido o Estados Unidos, el avance es más bajo. Pero comparándolo con otros países similares, como Italia o México, estamos mucho más avanzados. España no está mal posicionado, pero el nivel de penetración de la tecnología no es como el de otros países desarrollados. Sin embargo, hay un presente y un futuro que es bueno para todos, no solo en nuestro sector.
 
¿Y el futuro de Redegal? ¿Qué proyectos tenéis entre manos a corto y medio plazo? ¿Y a largo?
 
Vamos a intentar desarrollar dos nuevas unidades de negocio. Por un lado, con la creación de un departamento que ayude a nuestros clientes a vender en marketplaces como Amazon o Alibaba, asesorándolos para que su incursión en estos mercados sea más fácil y cómoda. Lo hacemos después de una buena experiencia que tuvimos el año pasado con el Gobierno de México, que comenzó a vender productos fruteros del país a gigantes como China o Estados Unidos a través del marketplace.
Por otro lado, dentro del marketing vamos a desarrollar la analítica para que nuestros clientes puedan conocer el comportamiento de sus compradores y así poder conocer el recorrido que estos hacen y conseguir un mayor engagement.
Además, vamos a intentar seguir creciendo en los mercados internacionales en los que ya tenemos presencia, sin buscar otros nuevos porque no damos a basto. Estanis creciendo a un nivel fuerte, el año pasado un 28% respecto a 2017. Está muy bien, pero crecer mucho es insostenible y preferimos seguir creciendo de manera más sostenida. Sobre todo en un sector en continuo desarrollo donde no sabes que puede pasar no en años, sino en dos meses. Hacia abajo no creemos que vayamos a ir. Pero no buscamos crecer de forma desorbitada para tampoco descuidar a los clientes con los que contamos.
 
Decidiste emprender con 23 años recién cumplidos. ¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar su proyecto, pero que no termina por lanzarse?
 
Sobre todo, que no lo haga por necesidad porque así es muy difícil que la aventura salga bien. El proyecto a emprender te tiene que gustar y apasionar, sabiendo que no es un camino fácil. Pero tampoco hay que tener miedo. Cuando empecé con Redegal, mis amigos se iban de viaje y hacían otros planes, pero yo no podía porque tenía compromisos que cumplir con clientes. Requiere mucha inversión de tiempo, y muchas veces la familia y los amigos no lo llegan a entender del todo. Pero, repito, que no sea por necesidad, que hoy se puede trabajar desde cualquier parte del mundo.