22 abril 2019
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Sara Lage: “El triunfo es poder dedicarte a lo que te hace feliz”
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28 Sep 2018 | 10:42h
Sara Lage: “El triunfo es poder dedicarte a lo que te hace feliz”
Hoy en Industria Gallega hablamos con la Sara Lage, una diseñadora lucense especializada en vestidos de novia, cuyos diseños han traspasado las fronteras de Galicia y han sido publicados en la revista Vogue, referencia en el sector de la moda. Bajo el lema “cada mujer es única y cada vestido debe serlo”, sus creaciones, cargadas de personalidad, están estrechamente relacionadas con la cultura gallega, concretamente, con el Encaixe de Camariñas.
 
¿De dónde te viene el interés por el Encaixe de Camariñas?
 
Tras cerrar una empresa que tenía junto a una amiga en 2012 con el estallido de la crisis en nuestra ciudad, dejé todo. Abandoné todo lo que tenía que ver con la moda. Entonces Lorena Grandío, que estudiaba Diseño Gráfico, me propuso que hiciese una colección de Alta Costura para el desarrollo de su proyecto de fin de carrera. Esto nos llevó a Camariñas en el año 2014. Fue la primera vez que participé en la Mostra do Encaixe, la primera vez que trabajé con esta técnica, que lo conocí, que vi todo su potencial y la manera que tenía de enriquecer cada prenda. Fue un momento crucial que me unió al encaixe, supongo que para siempre.
 
¿Qué ha supuso para ti participar por primera vez en la Mostra do Encaixe?
 
La Mostra ha sido un punto absoluto de inflexión en mi carrera. Conocer el encaixe, la tradición y la historia que hay detrás de él, su riqueza, su delicadeza, el pueblo en sí mismo, la gente de la organización… Todo ello fue lo que hizo que me ilusionase de nuevo por este mundo. Mi mundo, al fin y al cabo. Un mundo donde la creatividad, la tradición y, por supuesto, nuestra cultura, nuestras raíces y nuestra artesanía han sido siempre pilares básicos.
 
¿Cómo fueron esos comienzos?
 
Creo que mi comienzo es un poco ambiguo, igual que el proyecto en sí. Desde el momento en que empecé de nuevo a coser, he ido haciendo desfiles, colecciones para disfrutarlas, he diseñado vestuario para musicales y un largo etc. Únicamente como satisfacción personal, ya que lo que me daba de comer eran otros trabajos. Lo que ganaba lo invertía en crear colecciones, en hacer sesiones de fotos y cosas así.
 
El proyecto Sara Lage Comienza realmente en 2016, cuando diseñas tu primera colección propia…
 
Sí…por fin en 2016 diseñé una colección de novia y la presenté a la Mostra do Encaixe, ganando el primer premio en el concurso de jóvenes diseñadores. Todo esto, repito, por amor a crear. A raíz de ganar la Mostra y seguir subiendo trabajos que hacía a Instagram, me di cuenta de que la gente empezaba a asociarme a este mundo. A partir de ahí empecé a hacer vestidos por encargo. Un día me llamó Frida Kiwi, ahora una amiga, para proponerme una editorial de bodas con un equipo humano maravilloso y por supuesto dije que sí. Participé por segunda vez en Save the Date (Showroom de bodas en La Ferretería) y al ver que esto parecía que se movía hice la colección 2017.
 
Esa colección llegó a ser publicada en la revista Vogue… ¿Qué ha supuesto para tu trabajo salir en una de las principales revistas del sector de la moda en todo el mundo?
 
Fue una autentica pasada que, sin darte cuenta de lo que estabas haciendo, tu trabajo se publicase en Vogue. Creo que fue un reconocimiento enorme a mi trabajo, tanto (y sobre todo) para mí, como para las futuras novias que podían ver algo en mis diseños y  eso les dio un empujón a adquirirlos. Decidí mandar la colección a varios blogs y también a Vogue y, sin saber cómo, de repente  empecé a recibir llamadas de novias que se casaban en 2017, las imágenes empezaban a verse por las redes… De repente un día, Vogue me nombra como una de las firmas de novias a tener en cuenta. Ahí aumentaron las llamadas y fue el momento en el que dije, es mi momento. Terminaba el contrato en mi trabajo y era el momento de emprender este nuevo sueño. 



¿Es difícil triunfar en el mundo de la moda?
 
Creo que, como en todos los ámbitos artísticos, es muy difícil. Hay mucha competencia y normalmente los "artistas" no somos muy objetivos con nuestro trabajo. Creo que el triunfo es poder dedicarte a lo que te hace feliz y para eso creo que lo más importante es disfrutarlo, sacrificarse por ello y tener una identidad. Esto último es lo más difícil, en mi opinión. Muchas veces dejas de influenciarte por otros artistas a casi intentar seguir su patrón. Estamos sometidos a muchos estímulos y, a veces, queremos seguir lo que creemos que gusta, lo que creemos que va a encajar y dejamos de sentir qué es lo que realmente queremos nosotros. Es muy difícil encontrarse a uno mismo y poder ofrecerlo sin miedos. Creo que es algo en lo que hay que trabajar y, a día de hoy, con las redes, se puede llegar a toda esa gente que quiera disfrutar nuestro producto y lo valore. 
 
¿Cómo  se consigue tener visibilidad en un entorno tan competitivo y con marcas tan posicionadas como es el caso del sector en el que te mueves?
 
¡No lo sé! Hacía trabajos para mí y los colgaba en mis redes mezclados con fotos de mi vida personal... ¡sin más! Y de repente estás ahí. La primera sorprendida soy yo. Pero si tuviese que pensar en alguna teoría, creo que la clave está en lo que mencionaba antes, en encontrarte a ti mismo y saber lo que te hace feliz. En ofrecer un producto en el que tú mismo creas. Hay que tener una identidad y defenderla. Cuando haces cosas diferentes a lo mejor el éxito tarda más en llegar, pero llega, y todo tu trabajo, el esfuerzo que has puesto en ello, acaba siendo reconocido.
 
¿Cómo  es el proceso para diseñar un vestido de novia? 
 
Cada proceso es totalmente distinto y lo guían las propias novias.  Suele partir de una primera entrevista, donde nos conocemos, hablamos, las novias te cuentan sus gustos, las observas e intentas ser un poco psicóloga y entrar dentro de ellas. Además, les pides que te enseñen fotos, les pruebas cortes de vestidos... De esa manera vas definiendo un poco por dónde encaminarte. Volúmenes, materiales, estilos... A partir de ahí se les plantean varios diseños para llegar al que será el boceto final. Se seleccionan los tejidos y… ¡Voilà! Ya tenemos la idea del vestido, que en raras ocasiones termina igual que el boceto… Entonces empiezan las pruebas y el vestido se va formando sobre la persona, cambiando, mejorando. El proceso se hace entre ambas partes para que, de esa manera, sea "su" vestido. Eso es lo más importante de todo. Las novias tienen que ser un alter ego de ellas mismas, no tienen que ir disfrazas, ni incomodas, ni inseguras. 
 
¿Algún proyecto de futuro?
 
Nuevo taller y, por supuesto, seguir aprendiendo, experimentando y afianzando nuestro pequeño equipo de trabajo.