13 diciembre 2019
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Xulián Chapela: "Es posible anteponer la ética a la rentabilidad"
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22 Mar 2019 | 08:00h
Xulián Chapela: "Es posible anteponer la ética a la rentabilidad"
Hoy en Industria Gallega hablamos de moda sostenible con Xulián Chapela, director de Xiro, pequeña empresa viguesa que fabrica prendas vaqueras con un doble objetivo: fomentar la industria textil gallega en condiciones dignas a la vez que se respeta el medioambiente.

¿Cuándo nace Xiro y en qué contexto?
 
Como consumidores de productos ecológicos y éticos de alimentación, higiene y cosmética, entre otros, veíamos que en la moda no había, prácticamente, una opción de este tipo, por lo que en 2014 decidimos crear una marca dirigida a un público que tuviera nuestra misma necesidad. Además, el hecho de conocer la forma de consumir y producir ropa en estos últimos años hizo que nos decidiésemos a dar el paso. Entonces éramos dos personas, pero en estos momentos soy yo el que está al frente de Xiro. Esperamos que pronto se produzcan novedades y que seamos tres las personas que estemos participando en este proyecto.
 
¿Qué es la moda sostenible, qué significa y cuáles son sus beneficios?
 
La moda sostenible busca minimizar el impacto social y medioambiental. Es complejo dar una definición concreta porque es un marco muy amplio y resulta confuso para el consumidor por el uso erróneo que se hace del término. Por ejemplo: no todo lo artesano es sostenible, o todo lo hecho de forma local o que está hecho con materiales ecológicos pero en condiciones de trabajo sospechosas. Tiene que ser sostenible en todos los aspectos.
 
Una prenda altamente sostenible sería una compuesta por tejidos y complementos mecánicamente reciclados, con poca mezcla de materiales para que sea fácil volver a reciclar, de color natural o con tintes de bajo impacto, que sea fabricado en proximidad y duradera. Algunas fibras naturales también son altamente sostenibles por el poco impacto que crea su cultivo y su procesamiento, como por ejemplo el cáñamo orgánico.
 
Los principios de vuestra compañía van más allá de ser un producto ecológico, ¿verdad?
 
Las prioridades de nuestra marca son, por un lado, la producción gallega. En nuestra comunidad existe una tradición textil muy fuerte que, con la tendencia de la deslocalización, fue prácticamente desmantelada. Producir en Galicia nos permite visitar con frecuencia los talleres con los que trabajamos y saber que allí se dan condiciones dignas, y no las de otros países donde estas condiciones laborales son inexistentes y la explotación está al orden del día.
 
Por otro lado, y anteponiendo la proximidad de los proveedores lo máximo posible, la sostenibilidad. Cada tejido que utilizamos resulta de utilizar procesos y materiales sostenibles certificados con los sellos más estrictos que garantizan unas condiciones laborales justas y una gestión responsable en cada una de las fases de la cadena de suministro, eliminando las sustancias más peligrosas y contaminantes que suelen intervenir en la industria textil, entre otros factores.
 
¿Cómo fueron los inicios de Xiro?
 
Fueron algo duros y marcados por la incertidumbre. Si bien teníamos conocimientos de sostenibilidad y moda por nuestra experiencia, no eran suficientes, así que nos formamos todo lo que pudimos en moda, tejidos, sostenibilidad téxtil, etc.
 
Tuvimos la suerte de que por aquel entonces se quiso formar una asociación de moda sostenible de Galicia compuesto por marcas, diseñadores, ilustradores, tiendas de moda sostenible, etcétera. Se hicieron reuniones, actividades y algún que otro acto de repercusión, y el estar rodeados por profesionales excelentes y compañeros muy creativos nos ayudó a tener una visión más concreta y empresarial de lo que teníamos en mente; fue un gran apoyo.
 
Así entendimos nuestra idea como un proyecto empresarial y obtuvimos una pequeña financiación de banca ética. También obtuvimos dos premios que suman y ayudan al proyecto. Sin embargo, vimos que las ayudas, por lo general, no están al alcance de pequeñas iniciativas, sino que se necesita tener una capacidad enormeme para poder acceder a ellas.
 
Al final, aprendes tropezando mil veces y, en nuestro caso, sirvió para conseguir un método de trabajo en el que todo va sobre ruedas y cuyo resultado es una ropa de calidad.
 
Tampoco será fácil empezar en un sector que no termina de ser tendencia
 
Cada año vamos creciendo, pero lo hacemos muy poco a poco, sin arriesgar demasiado. No es un proceso rápido pero estamos cómodos en ello dada nuestra capacidad, lo complicado que es el mercado español para un producto como el nuestro y la dificultad que las tiendas multimarca afrontan a causa de las grandes cadenas de ropa barata.
 
¿Cómo es el proceso de producción de Xiro y en manos de quién está?
 
Desde Xiro ideamos los diseños, buscamos los proveedores y los seleccionamos en base a nuestros criterios. Desde nuestras oficinas también nos encargamos de otras gestiones como la comunicación o la comercialización, entre otras.
 
Después, los diseños pasan a manos de una veintena de costureras rurales, que forman parte de un taller donde se confeccionan. Este taller está ubicado en un entorno rural próximo a Santiago y las trabajadoras viven en los alrededores. Son todas mujeres en un rango de edades muy variado, al igual que sus conocimientos: algunas trabajan con programas informáticos de diseño y gestión, otras manejan la máquina de corte, otras confección, planchado, etcétera.
 
¿Por qué Xiro en Galicia y no en otro punto del Estado?
 
Fabricamos en Galicia porque es en donde vivimos. Esto, primero, reduce el impacto ambiental al eliminarse largos trayectos en transporte. Además, la producción local contribuye al mantenimiento de la economía local. Además nos facilita tener controlados de primera mano los procesos y comprobar por nosotros mismos que se cumplen los criterios que nosotros consideramos necesarios. Por nuestra experiencia no es fácil encontrar en este mundo del téxtil un lugar donde fabricar que sea transparente y que cumpla con las necesidades específicas de nuestras prendas.
 
La deslocalización del sector está motivada, entre otros factores, por la búsqueda de mano de obra barata. ¿Es rentable fabricar en Galicia?
 
Creemos que la rentabilidad hay que verla como un todo y de una forma colectiva ya que toda actividad que hagamos va a repercutir en mayor o menor medida en los demás. En la industria textil se externalizan muchos gastos; es decir, nadie paga el daño que se hace al planeta ni tampoco una vida digna para las trabajadoras y trabajadores.
 
Fabricar en Galicia y en el taller donde lo hacemos tiene un coste exponencialmente mayor, pero creemos que es la única forma de hacerlo.
 
Vuestras prendas se fabrican a partir de algodón orgánico. ¿De dónde viene y qué tiene de especial esa catalogación?
 
Nuestro denim tejido en Italia utiliza algodón de la India y el que se teje en Turquía, también. Ambos proceden de fábricas con certificación de que la semilla del algodón no es transgénica; es decir, que no está genéticamente modificada para que resista los pesticidas y fertilizantes con que son rociados los cultivos. De esta forma, cualquier insecto, tanto los que atacan al algodón, como los que no, acaban muriendo, creándose un peligro para la biodiversidad, las fuentes de agua dulce, la fertilidad de la tierra y para el equilibrio del ecosistema, además de para los agricultores y sus medios de vida.
 
Con el cultivo orgánico se emplean otros métodos y materiales que no son tan productivos, pero que no lo envenenan todo.
 
La sociedad es consciente de cómo la industria textil es un sector que, más que otros, deslocaliza sus talleres en busca de salarios bajos para un mayor margen de beneficio. Y esto suele acarrear condiciones laborales lamentables. Sin embargo, los productos de moda sostenible no están al alcance de todos los bolsillos. ¿Cómo podría ser posible que cualquiera que lo desee pueda apostar por este tipo de moda?
 
Aquí entran en juego dos puntos de vista: el del consumidor y el del productor.
 
Vivimos en un mundo en el que las oportunidades no son las mismas para todos, por lo que siempre habrá gente que no pueda permitirse un producto de moda sostenible. Fuera de estos casos, el problema está en la forma de consumir. No está al alcance de todos los bolsillos si queremos consumir como lo estamos haciendo; es decir, comprando decenas de prendas baratas al mes que se deshecharán con muy poco o ningún uso.
 
Esto estaría muy bien si la industria textil no sostenible no fuera la segunda industria más contaminante del mundo y cuyos productos pueden tardar hasta cientos de años en degradarse; y si la compra de bienes baratos no generase sueldos baratos. En cambio, si simplemente compramos lo que necesitamos, si elegimos prendas que nos vayan a durar varias temporadas, si las cuidamos como se merecen, probablemente salga una cantidad parecida de nuestro bolsillo y estaremos igual de guapos y guapas, o más.
 
En cuanto al productor, hay algo que nos tenemos que preguntar: ¿Estamos pagando el valor real de una prenda de ropa? Tú lo has dicho, además de la pérdida de trabajo en nuestras comunidades, este sector provoca condiciones laborables lamentables, salarios de miseria, falta de libertad. Con todo esto se consiguen precios magníficos para que compremos en los países ricos.
 
Pero además de esto, ¿quién paga el daño que se provoca al medioambiente? ¿El coste de convertir en inmundicia los ríos, la tierra, el aire, los medios de vida de los habitantes de los entornos de producción es cero? ¿Las muertes y enfermedades que provocan, tanto en los lugares de producción como de consumo, a qué cuenta se lo cargamos? No, no estamos pagando un valor real y paradójicamente, lo estamos pagando muy caro.
 
En vuestro caso, habéis optado por apostar por los pantalones vaqueros y contáis con seis modelos; tres para hombres y tres para mujeres. ¿Por qué esa decisión de centrarse en un solo tipo de producto?
 
Queríamos ofrecer diferentes prendas, pero nos dimos cuenta de que lo mejor era centrarse en un solo producto al simplificar procesos y al ganar en identificación de marca al centrarnos en el mundo del denim. Además, el vaquero es una prenda de la que somos muy fans y usuarios habituales que encaja perfectamente en nuestra idea de sostenibilidad; es decir, ropa atemporal, que se pueda vestir en cualquier época y situación. Es una prenda que no entiende de modas, lleva usándose más de siglo y medio de forma habitua, con alta resistencia. Aun así, siempre ampliamos ofertas concamisas denim, vestidos denim, faldas, etcétera.
 
En los últimos años se habla más de moda sostenible. Pero, a la vez, las marcas low cost están imparables, abriendo cada vez más locales gigantes en grandes avenidas y centros comerciales de las grandes ciudades. La apertura de uno nuevo siempre supone una celebración para la gente. Lo mismo vemos en el momento de las rebajas; gente que se amontona en las puertas esperando el momento de apertura. ¿Esto responde a un afán consumista? ¿Es necesidad real? ¿Qué opináis al respecto?
 
La apertura de uno nuevo siempre supone el cierre de otros comercios pequeños que no pueden competir con unos precios tirados. El trabajo no se está creando, se está desplazando a otra tendencia más precaria y, en realidad, a menos puestos de trabajo. Los consumidores somos a la vez trabajadores, así que esta conducta no nos beneficia. La necesidad que existe es la que crean estas grandes compañías para que nos veamos, en cierto modo, obligados a consumir, ya sea por presión social de seguir las tendencias, por no dejar escapar una oportunidad, o por otros muchos motivos.
 
¿Qué se puede hacer para cambiar la conducta de los consumidores hacia un modelo más sostenible?
 
Deben exponerse los problemas, mostrar lo que pasa y las alternativas que hay para intentar dejar de consumir de esa forma. Nosotros no podemos cambiar la conducta del consumidor, tiene que ser él el que lo haga, el que de el paso para consumir de otra forma.
 
Desde Xiro informamos e intentamos concienciar a nuestro nivel, pero para que fuese efectivo, deberían de hacerlo las instituciones públicas y organismos influyentes; pero esto, de momento, no va a pasar.
 
Pero desde luego, el principal responsable es la marca que deslocaliza y presiona a sus subcontratados, no por el bienestar de los trabajadores y el medioambiente, sino por apretar más y más los precios facilitando facturaciones millonarias.
 
En una empresa como la vuestra, ¿qué se busca? ¿Hacer negocio y ganar dinero, fomentar el consumo responsable?
 
Desde el momento en que damos el paso y dejamos de ser consumidores para ser también productores, tenemos la posibilidad de fomentar el consumo responsable y contar nuestra filosofía de cómo queremos y creemos que debería de ser el mundo textil.
 
Una vez que tengamos nuestras necesidades satisfechas ¿para qué queremos hacer negocio? Solo tratamos de que esto sea viable para poder seguir dando una alternativa. Claro que nos gustaría ser una empresa con unos cuantos empleados más y ofrecer un servicio mejor. Nuestro reto era demostrar que podíamos salir adelante con buenas prácticas, el siguiente es mantenerlo y seguir haciéndolo con una plantilla mayor, llegando a más gente. No tenemos la pretensión de ser una empresa grande.
 
¿Qué habéis aprendido en estos años al frente de Xiro?
 
Hemos aprendido que los proyectos pequeños como el nuestro no suelen sobrevivir, y los que lo consiguen lo hacen de forma precaria. Aun con todo, hemos aprendido que es posible llevar a cabo un proyecto de moda sostenible, anteponiendo la ética a la rentabilidad y que, a pesar del reducido público en el que nos movemos, el consumidor es muy agradecido, tiene muchas ganas de consumir conscientemente y nos hace sentir que lo que hacemos tiene sentido.
 
¿Tenéis proyectos a futuro vista? ¿En qué consisten?
 
El más ambicioso es el de reciclar nuestros propios jeans para crear nuevos tejidos y cerrar el círculo sostenible con otras prendas, pero primero tiene que aumentar nuestro volumen de producción.
 
Lo inmediato es reactivarnos y dar salida a un montón de diseños que tenemos desarrollados o en desarrollo con nuevos tejidos y estrictos certificados que subirán el grado de sostenibilidad. Después de consolidar el proyecto, esperamos aumentar un poco la plantilla y meter la patita en el mercado europeo. Ahí ya hay una buena competencia, marcas de jeans ecológicos que hacen cosas geniales y mucho mayores que nosotros. A pesar de esto, nosotros creemos que nuestro producto está a la altura con el plus de que fabrican en su país de origen y no en Asia.
 
¿Es muy difícil que una empresa de moda sostenible sea más que una empresa pequeña?
 
Si la gente consume tanto es, en gran medida, por los precios bajos, así que es difícil que una empresa de moda sostenible sea grande. Conocemos algún caso, pero lo que no conocemos es qué métodos utilizan para el procesamiento de tejidos ni en qué condiciones laborables lo hacen, ya que son made in China. Seguro que es posible pero no nos atrevemos a afirmarlo.