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La montaña submarina del Banco de Galicia será incluida en la Red Natura
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22 Jul 2014 | 11:20h
La montaña submarina del Banco de Galicia será incluida en la Red Natura
Es una enorme montaña submarina con pendientes que alcanzan los 5.000 metros de profundidad, un auténtico tesoro de la biodiversidad del que apenas la ciencia ha desvelado una pequeña parte de sus secretos. Es el Banco de Galicia, un extenso entorno submarino situado a poco menos de 200 kilómetros de la costa gallega que empezó a ser conocido tras el hundimiento del Prestige en noviembre del 2002, a más de 3.000 metros de profundidad, y que ahora se convertirá en un espacio protegido dentro de la Red Natura 2000.

Forma parte de la propuesta publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado por el Ministerio de Medio Ambiente junto a otros tres espacios marinos que cuentan con una superficie total de 1,7 millones hectáreas. Tanto el Banco de Galicia como el sistema de cañones del golfo de León y el Canal de Menorca, en la zona levantino-balear, y los Volcanes de fango del golfo de Cádiz son las apuestas españolas para ser declaradas por parte de la Unión Europea como Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) de la Red Natura, aunque la aceptación europea no supone más que un trámite y solo es cuestión de tiempo que la catalogación tenga rango oficial.




El Banco de Galicia alberga una biodiversidad compuesta por 730 especies catalogadas, de las que seis están en peligro de extinción. Destacan los enormes campos de arrecifes de coral de aguas frías, que se extienden sobre las laderas de una gigantesca montaña cuya cima plana está situada a 730 metros de profundidad. Es una zona relativamente poco explotada por la flota pesquera y que destaca también por la elevada presencia de cetáceos marinos, especialmente de rorcuales y de delfín mular.

«Por la ubicación y morfología del Banco de Galicia su fauna está compuesta por especies de muy diferente afinidad biogeográfica, por lo que puede considerarse un punto caliente de biodiversidad a escalar regional», según se recoge en las conclusiones del proyecto de investigación oceanográfica Life-Indemares, cuyos resultados fueron determinantes para avalar esta propuesta gallega para la Red Natura.

Pero aún queda mucho más por descubrir. Así lo cree el catedrático de Zoología de la Universidade de Santiago Victoriano Urgorri, que dirigió hace años una campaña de investigación en la zona. «Que se protexa é interesante, pero esa protección debería servir tamén para potenciara financiación de proxectos para estudar e catalogar a súa biodiversidade, que é moi pouco coñecida».

En una zona muy próxima se encuentra el Gran Burato, un extenso depósito de gas submarino alojado en un enorme cráter que podría ser explotado algún día. Si la protección que ahora se dará a la zona no lo impide.

Fuente: La Voz de Galicia